Un formato encapsulado nos permite acceder a la información en cuestión de segundos, sin embargo, no significa que realmente la procesemos o todo mundo tenga la capacidad de discernir entre la realidad y lo que hoy se le conoce como "fake news".
A diferencia de la alfabetización tradicional, que nos enseñó a decodificar textos, o la informática, que nos enseñó a operar sistemas, la alfabetización en inteligencia artificial nos exige por primera vez aprender a "desconfiar" críticamente de la máquina. Mientras que los libros y las computadoras fueron diseñados para ejecutar instrucciones o almacenar datos con precisión, la IA generativa está diseñada para persuadir y simular el razonamiento humano, lo que nos obliga a evaluar constantemente la veracidad de lo que consumimos.
Conocer ambos lados de la misma moneda nos puede quitar una ceguera generacional, el esfuerzo de investigar diferentes perspectivas de una misma noticia o información realmente es lo que nos puede ayudar a **conocer los hechos. **
Nuestro sesgo de confirmación; que es la tendencia psicológica humana a buscar, interpretar y recordar únicamente la información que respalda nuestras creencias previas, ignorando lo que las contradice.
Eso nos posiciona en una burbuja de filtro y nos puede evitar cuestionar ¿Quién impulsa esa información, a quién beneficia que yo sepa esa información o tenga una postura?
La democratización del acceso a la información quita una barrera entre clases sociales, pero crea una nueva división de pensamiento; quien sabe utilizar y cuestionar las nuevas herramientas de conocimiento vs quienes solo saben pedir respuestas sin más.


